Ni la prórroga ni el resultado adverso frenaron el sentimiento popular. Cientos de varillenses se concentraron con camisetas y banderas en la Plaza San Martín, mientras una gran caravana de autos tiñó de celeste y blanco la zona céntrica de festejos en Las Varillas
El fútbol tiene razones que la lógica no puede explicar. Lo lógico, tras perder una final del mundo en el tiempo suplementario, hubiese sido el silencio y las calles vacías. Sin embargo, en nuestra ciudad se vivió una tarde cargada de emoción y reconocimiento. Apenas se consumó el pitazo final en el estadio, el sentimiento de gratitud fue más fuerte que la tristeza y se desataron los festejos en Las Varillas.
Cientos de vecinos salieron de sus casas con el pecho inflado de orgullo, entendiendo que el subcampeonato del mundo y la entrega heroica de los jugadores merecían ser celebrados. El epicentro de la movilización popular fue la tradicional Plaza San Martín, donde familias enteras, jóvenes y niños se congregaron con camisetas, banderas y cantos dedicados a la Scaloneta.
Una caravana de orgullo en el centro
De manera simultánea, la zona céntrica varillense se transformó en el escenario de una ruidosa y colorida caravana vehicular. Bocinazos, bombos y banderas flameando desde las ventanillas de los autos le dieron un marco conmovedor a una jornada que demostró que el amor por los colores va muchísimo más allá de una copa de oro.
Cabe destacar que el operativo de prevención y ordenamiento de tránsito dispuesto de manera conjunta por la Policía y la Guardia Urbana Municipal permitió que la concentración y los desvíos peatonales se desarrollaran en total tranquilidad, garantizando que el epicentro céntrico fuera una verdadera fiesta del agradecimiento.
Postales que nos deja la jornada de festejos en Las Varillas:
- Agradecimiento genuino: La gente no salió a festejar un resultado, salió a reconocer el esfuerzo y el alma que el plantel dejó en la cancha.
- Unión familiar: La Plaza San Martín volvió a ser el punto de encuentro donde abuelos, padres e hijos compartieron la misma pasión.
- Respeto y paz: A pesar de la enorme masa de vecinos movilizada por las calles céntricas, la jornada transcurrió de manera pacífica y con excelente comportamiento ciudadano.
España se habrá quedado con el trofeo en la cancha, pero en el corazón de los varillenses quedó grabado a fuego el orgullo de ser argentinos. La Selección lo dio todo en el césped, y Las Varillas se lo devolvió con el aplauso y el cariño en las calles.








