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El último guardián de los recreos: Roxana Juárez y la historia del kiosco que se resiste a desaparecer en la vereda de la Escuela Rivadavia

Fue el punto de encuentro de generaciones y hoy es el único kiosco de vereda que queda en pie en la ciudad.

Caminar por la vereda de la Escuela Rivadavia es, para muchos varillenses, hacer un viaje en el tiempo. Allí, firme frente al primario, resiste el último kiosco de vereda de Las Varillas. A cargo de Roxana Juárez desde hace 14 años —aunque el puesto tiene décadas de historia—, este pequeño habitáculo  es mucho más que un negocio: es un cofre de recuerdos.

Roxana nos cuenta con emoción cómo los chicos que hoy ya son hombres y mujeres se acercan a saludarla, recordando aquellos momentos de salida de clases. «Hay anécdotas que no se olvidan más», dice mientras reflexiona sobre cómo cambió todo: lo que antes se conseguía con un par de moneditas, hoy requiere billetes de mil pesos para arriba.

En un mundo que se vuelve digital y centros comerciales modernos, el kiosco de Roxana, Los Halconcitos, es un testimonio vivo de una ciudad que todavía guarda sus costumbres más queridas.